No a la discriminación étnico racial

Acerca de las tristes y lamentables declaraciones del director de un medio local.

Después de la Civil Rights Act of 1964 (Ley de Derechos Civiles de 1964) (Ley del Congreso 88-352, 78 United States Statutes at Large 241, promulgada el 2 de julio 1964), se suponía que habíamos llegado al punto en donde el tema de la segregación racial había llegado a su fin.

Los Estados Unidos de Norteamérica son un país soberano que enarbola la bandera de la libertad e igualdad, que nos acogió con la calidez de la tolerancia, la cual deberíamos respetar y defender.

Sin embargo, aún quedan vestigios de ese triste racismo que se pone de manifiesto, muchas veces por la ignorancia de algunos pocos cacasenos, que piensan que ofenderte por tu origen es una forma peyorativa de conseguir la ofensa. La única defensa que le permite su pobre cultivo personal y una triste carrera profesional.

Nuestra comunidad hispana, cuenta con personas de ascendencia europea, asiática, africana u oceanía, que son motivo de orgullo y una manera de sentir que la hermandad latinoamericana no conoce de razas, sólo amistad y concordia.

Una pena las expresiones de desprecio que el director de la publicación El Sol de Ohio, expone en la red social Facebook, con ofensivas declaraciones insultando a uno de los miembros de nuestro equipo en esta casa editorial, burlándose de su condición por ser descendiente de inmigrantes chinos y haber nacido en el Perú. Más aún, cuando se jacta de tener una buena educación y de tener formación universitaria. Aunque analizando su pobrísimo desempeño en su construcción gramatical y redacción, deja mal parada a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, de República Dominicana, -según muestra su perfil de Linkedin- institución que no creemos que forme tan mal a sus alumnos.

Según su cuenta de Facebook, también manifiesta que es egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y de la Universidad Popular autónoma del estado de Puebla. Cuántos grados académicos que no demuestra en su lenguaje ni calidad personal.

Rechazamos cualquier manifestación de segregación étnico-racial y estamos dispuestos a recibir cualquier denuncia de las víctimas de este flagelo social que mutila los derechos elementales de cualquier ser humano.

Lamentamos las declaraciones del personaje Wilson Hernández, director del quincenario El Sol, pero ya no podíamos callar y es nuestro deber como medio, denunciar este hecho. Todo tiene un límite.

A nuestros lectores, muchas gracias por leernos y a la espera de sus comentarios.

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